Miércoles, 19 de noviembre de 2014

indigente

...Salíamos tarde para entonces,

y al verle volver apresuradamente nos sorprendió su expresión.

Era la inseguridad al salir de la fortaleza a las planicies repletas de bandidos

Donde su dominio propio no era mas que una bandera que la briza ondea a su antojo.

-¿a que le temes? -preguntó-

¿acaso no vez? soy también soy un hijo del reino.

Aunque se vengan los ejércitos contra mí, sereno estoy, pues el rey está conmigo.

¿No es así? llamale cuando lo necesites y el enviara su ejercito para ti...

Yo tan solo me reía, era inevitable por su cobardía.

Le veía refugiarse en las murallas mientras yo ni mi espada desenvainaba.

Era incapaz de responderle sus preguntas.

Más llego la hora de partir...

Hoy me pregunto, ¿que provoca que un hijo del reino se encuentre fuera de las murallas?

Como indigente mendigando sus días mientras los buitres hacen festines sobre él.

Conocía al rey, conocía sus sermones...

Sin embargo pasaba sus días como carroñero de la vida.

Es lamentable, quizás pudo ser un gran soldado y eligió el fracaso.

¿acaso no ven ustedes la delgada linea entre la vida y la muerte?

¿El estar fuera o dentro de las murallas?

El ser parte de la cena del rey, o festín de las aves carroñeras...

Ojala un día vuelvas, Hijo del reino...

(Dedicado al indigente desconocido (el hijo del reino))


Tags: poesía, pensamientos, dom, arte

Publicado por dom306 @ 8:23
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